miércoles, 2 de febrero de 2011

China, bajo la espada de Damocles

Hoy China constituye el principal motor del crecimiento económico mundial. Pero existe un riesgo, por aceleración de la inflación o por implosión de la burbuja inmobiliaria. Federico Feriarse.

Desde la filosofía china del Shing y el Shang hasta la mitología griega con la Espada de Damocles, moralejas del tipo “todo lo bueno esconde algo malo” resultan moneda corriente. Muchísimo tiempo después y llevado a la coyuntura económica internacional, nada mejor para ilustrar la situación actual del gigante asiático.

Con una tasa de crecimiento promedio del 10 por ciento anual desde 1980, año en el estaba en el puesto 11 del ranking de los tamaños de las economías, pasó a ocupar el segundo lugar en la economía mundial después de Estados Unidos en términos de tamaño, dejando atrás a países como Japón, Alemania e Inglaterra. En 2009 fue el principal productor de autos, superando incluso a Estados Unidos y también el mayor exportador global. Hoy China constituye el principal motor del crecimiento económico mundial. Si en 2001 su contribución al crecimiento mundial era de 0,7 puntos porcentuales, en 2010 habría ascendido a 1,7 puntos.

Pero su papel protagónico no termina en la esfera de la economía real: con un nivel de reservas que supera los 2,6 billones de dólares y un superávit externo de 185.000 millones, China se ha convertido en el acreedor más grande del planeta. Sólo Estados Unidos le debe 800.000 millones. Sin embargo, la dinámica de fuerte crecimiento chino también viene de la mano de riesgos potenciales, no sólo para el gigante asiático sino también para la recuperación económica del mundo.

La aceleración de la inflación (hoy en 4,6 por ciento anual) impulsada por los precios de los alimentos (9,5 por ciento anual) en una coyuntura de economía sobrecalentada, es un condimento esencial de descontento social e inestabilidad política. Aún en una economía donde la existencia de instituciones rígidas y un ejército de reserva que tiende a infinito (más de 600 millones de chinos que viven afuera de las ciudades) contiene desde el vamos la puja salarial. Al mismo tiempo, la fuerte expansión del crédito bancario destinado a la construcción residencial no deja de tener un tinte de burbuja de hipotecas subprime en Estados Unidos. En este contexto, el riesgo de un aterrizaje forzoso de la economía china ya sea por aceleración de la inflación o por implosión de la burbuja inmobiliaria implica una incertidumbre para los mercados financieros globales. Evidentemente, la velocidad de ajuste de la economía china hacia un crecimiento más balanceado, dependerá sensiblemente del timing y la agresividad de las medidas de política, sin descartar escenarios de ruido sistémico en los mercados.

Davos: Empresarios dudan si China es amenaza o salvación

Lo más granado del empresariado industrial occidental es incapaz de decidir si China es su salvación o una amenaza, según un artículo publicado por la experta Angela Charlton en el portal Terra.

Casi todos los oradores que intervinieron esta semana en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, expresaron su opinión sobre la potencia asiática y la segunda economía mundial. Algunos pidieron un mayor acceso a los mercados chinos y otros suplicaron -cuando no conminaron- a Beijing que encarezca su divisa, además de permitir mayores libertades cívicas.

Empero, los participantes chinos mantuvieron que el problema reside en la incomprensión que el resto del mundo tiene de su país.

"Las alternativas no deberían ser un conflicto o un enfrentamiento", dijo el sábado el canciller australiano Kevin Rudd en el foro que concluye en este centro de recreación alpino. Agregó que occidente necesita ser "franco sin ser un adversario" con China ante la nueva década.

Li Daokui, director del Centro de China en la Economía Mundial, dijo que Occidente necesita tener una imagen más realista de su país y los enormes desafíos que encara. No se trata solamente de una nación de rascacielos en Shanghai, sino de centenares de millones de personas con escaso acceso al agua potable, masas de pobreza rural y enormes problemas de contaminación ambiental, dijo Li.

PACIENCIA. Pidió además más paciencia global con la política de China de mantener artificialmente bajo el valor de su divisa.

"Creo que nuestra política de cambio monetario es la acertada", insistió. "Esperemos 5 ó 10 años" antes de ver si la estrategia es la adecuada", agregó. "Los líderes chinos miran a largo plazo".

El presidente de la Universidad de Harvard, Lawrence Summers, hasta hace un mes el máximo asesor económico del presidente Barack Obama, no quedó convencido.

La opinión que la comunidad empresarial estadounidense tiene de China "se ha deteriorado muy sustancialmente", y el país es considerado cada vez más "una gran amenaza económica", agregó.

Summers mencionó entre los principales problemas con China los derechos de propiedad intelectual -Obama presionó a China para que combata el robo de la tecnología estadounidense- y la preponderancia que va tomando China en materia de seguridad en el este de Asia.

"Gracias a Dios por el crecimiento de China. Gracias a Dios que China estimuló su economía durante la crisis financiera global", dijo Rudd.

China debe estar alerta a burbujas inmobiliarias, dice Banco Mundial

China debe ser cautelosa ante el riesgo de que surja una burbuja en el sector inmobiliario, aunque la condición general de la economía del país es buena, dijo el economista jefe y primer vicepresidente del Banco Mundial, Justin Yifu Lin.

Lin aseguró dijo en un simposio realizado el martes en la prestigiosa Universidad de Beijing que tiene confianza en la economía china, debido a su sano desempeño fiscal, sus abundantes reservas de divisas y su potencial de crecimiento.

China debe estudiar cuidadosamente los casos de Japón e Irlanda, donde el derrumbe de burbujas de bienes inmuebles tras años de crecimiento económico ocasionaron crisis financiera y estancamiento económico, recomendó el experto.

Una brecha cada vez más ancha en los ingresos ha acompañado el rápido crecimiento de la economía china debido al entusiasmo de los inversionistas, los bajos niveles de consumo y el superávit comercial, explicó.

Lin vaticinó que el crecimiento económico de China se mantendrá en el orden del 8 por ciento anual a lo largo de los próximos 20 años.

La recuperación ha sido inestable debido al desempleo y la baja capacidad de utilización en los países desarrollados, dijo el economista, y añadió que los estímulos fiscales son más eficaces para resolver estos problemas que las medidas monetarias.

Lin llamó a los países desarrollados a poner en marcha un nuevo Plan Marshall para apoyar la reconstrucción de la economía mundial.(Xinhua)

En el epicentro de Davos

Cuatro de las sesiones de la agenda del programa del World Economic Forum 2011, celebrado en Davos, la semana pasada, estuvieron dedicadas al gigante asiático.

No es la primera vez que China ocupa un lugar relevante en tan importante foro, pero el tono y la orientación de su presencia han variado cualitativamente. Hasta el año pasado, la audiencia se interrogaba hacia adónde apuntaba el voraz desarrollo de la nación amarilla. Ahora, con China convertida en la segunda potencia económica mundial, lo que se miden son los impactos en la escena global de cualquier movimiento económico, social o político que se orqueste desde Beijing.

Las conferencias que abordaron los temas chinos: "Perspectivas sobre China", "El futuro de la empresa china", "El impacto de China en el comercio y el crecimiento mundial", y "Las nuevas realidades de la moderna China", recibieron solicitudes de asistencia por más del doble de la capacidad de la sala. La mayor parte de los privilegiados y acaudalados asistentes a Davos se tuvieron que contentar con ver los contenidos de las propuestas a través de su página web.

El Foro este año fue prospectivo. Quedaron atrás los análisis del impacto de la crisis financiera mundial, de manera tal que los 20 jefes de Estado, 2.000 líderes empresariales y ocho jefes de bancos, concentraron sus esfuerzos en sopesar los canales y opciones existentes para la recuperación económica, de cara a los obstáculos que pudieran ser protagónicos en el escenario del año 2011.

En el análisis de los entendidos en futurología, China resulta ser un componente importante y decisorio para el mundo entero, dentro de los grandes desafíos del año que despunta.

Los problemas fundamentales identificados en el Foro como los más protuberantes escollos para el re-despegue de los países y de la economía planetaria, son los que tienen que ver con la capacidad de Europa de honrar su deuda soberana, la inminente guerra de divisas, los problemas en el sistema financiero mundial, además de la escalada en marcha en el precio de los productos básicos. Del análisis pareciera concluirse que la economía mundial debería poder resistir los embates de todas las plagas anteriores... siempre y cuando China sea igualmente capaz de alejar el fantasma de la burbuja de activos que amenaza su propia economía doméstica y se encuentre en posición de temperar el malestar que crece dentro de sus entrañas por la inequidad social, que aún es superlativa.

La inversión privada será la que venga en rescate de la humanidad, estando los gobiernos ocupados como están en restañar las heridas del tsunami económico de 2008. Este es uno de los corolarios de Davos. Los representantes de los sectores privados empresariales argumentaron allí que el foco de la nueva inversión en el mundo se centrará en las economías emergentes, solo porque las perspectivas de desempeño de los países desarrollados son todavía muy inciertas. Y, entre ellos, China tiene todos los chances de llevarse la palma.

Todo parece indicar que si el siglo XXI es el de Asia, esta segunda década estará signada por la pujanza y el dinamismo chino, muy por encima del resto del vecindario. Para este 2011, los mercados emergentes representarán las tres cuartas partes del crecimiento mundial, pero China, ella sola, aportará, al menos, una tercera parte del mismo. China dejó de ser un país emergente.

China es la gran potencia.

Oriente Próximo lanza reto a la economía mundial

Las compañías turísticas y de transporte de Europa Occidental, Rusia, China, Japón sufren pérdidas colosales por la fiebre revolucionaria en Túnez y Egipto. Cada vez es más probable que en esos países árabes se produzca un colapso financiero y se agraven los riesgos de la seguridad alimentaria y energética.

El turismo internacional es el que ha sufrido en mayor grado. Los touroperadores rusos en varios días han perdido más de 100 millones de dólares por los sucesos en Egipto. Las agencias eurooccidentales simplemente se arruinan devolviendo el dinero a los turistas por los tours ya pagados. Egipto, que obtiene el 10% de los ingresos del turismo, de acuerdo con las estimaciones más moderadas, en el curso de una semana perdió más de 12.000 millones de dólares. Esta cuantía es equiparable a los ingresos que reporta la explotación del Canal de Suez en tres años. El experto de la Universidad Estatal de Moscú, Alexander Vavílov, opina:

Incluso antes de estos hechos la economía de Egipto no era ejemplar ni equilibrada. Y tras el inicio de las revueltas populares los rankings de Egipto cayeron considerablemente. Para la economía contemporánea un estancamiento de 1 ó 2 días ya acarrea consecuencias bastante serias. De ahí que el mundo esté preocupado. Egipto es el corazón del mundo árabe y el principal país de la región.

Entretando, la Bolsa de Valores de El Cairo permanece cerrada con sus multimillonarias transacciones diarias. Se siente una aguda carencia de dinero en efectivo y los bancos más grandes no funcionan. Esto incide sin falta en el sistema financiero del mundo árabe. Además, en Egipto se percibe una escasez de productos alimenticios y no sólo por el colapso del transporte. Por eso no se excluye que próximamente el mercado internacional de cereales reaccione a los sucesos en Egipto con una brusca subida de los precios.

Tras el posible cierre del Canal de Suez el pánico se apoderó de las bolsas mundiales de petróleo. El canal cubre cerca del 10% del transporte de mercancías y es la principal vía marítima entre Asia y Europa. Como resultado, el precio mundial del petróleo se disparó a más de 100 dólares por barril, alcanzado el nivel de octubre de 2008.

Las fuertes fluctuaciones de los precios del crudo ya echaron sombra sobre las economías de los países emergentes, que fueron los primeros en restablecerse de la crisis económica. Por si fuera poco, es probable que la fiebre revolucionaria en Egipto y Túnez se propague a Yemen, Jordania, y entonces los países inversores pueden retirar de allí sus capitales y llevarlos a otros más tranquilos.

Es evidente que la economía mundial reaccionará sensiblemente a los cataclismos políticos en el norte de África y en el Oriente Próximo. El peligro de un colapso financiero puede crecer si esas revoluciones se convierten en la “revolución de los molás o sacerdotes musulmanes”, igual que en Irán. Y esto puede ser el reto más grande tanto para la situación política como económica de toda la región.

El año nuevo chino traerá más subidas de tipos y la revalorización del yuán

El próximo 3 de febrero comienza el Año Nuevo chino, dedicado a la figura del conejo, con el nuevo ejercicio, los mercados esperan que el Banco Central Chino, suba los tipos de interés con un doble objetivo: por un lado contener la inflación y, al mismo tiempo, frenar la burbuja inmobiliaria. Este cambio en la política económica permitirá revalorizar el yuán frente al euro y al dólar, algo que venían pidiendo desde hace meses otras potencias económicas.

Hace un par de semanas nos despertados con la noticia de que China había desbancado a Japón como segunda potencia económica. Su economía creció un 10,3% en 2010, mientras que la inflación remontó hasta el 3,3%. Las dos cifras superan las estimaciones del Gobierno, fijadas en un 9,2% y un 3% respectivamente.

Si se quiere seguir en esta segunda plaza deberán vigilar el sobrecalentamiento. Las autoridades chinas, conscientes de problema, comenzaron a subir a subir tipos en el último trimestre de 2010. La primera fue en octubre y la segunda el día de Navidad, lo que colocó el precio del dinero en el 5,81%.

Por sobrecalentamiento o recalentamiento económico entendemos cuando la capacidad productiva no puede seguir el ritmo de demanda. Hay que recordar que la economía china se basa no sólo en las exportaciones, favorecidas por una divisa barata, sino también basada en una elevada demanda interna. No hay que olvidar que la población del país asiático supera los 1.300 millones (datos de 2006).

Con el comienzo del Año Nuevo chino, el mercado espera que se produzcan nuevas subidas en los tipos de interés. José Luis Martínez, estratega de Citi, cree que podría ser de 100 puntos básicos en total y se iniciaría a partir de marzo.

En este sentido, está aumentando la tensión. “El shibor a 7 días ha escalado hasta niveles de 7,7%, frente al 2.77% del 18 de enero; el plazo a 1 mes en niveles de 8,13% desde 4.47 %; el plazo a un año subió al 3,86% desde el 3,72% de una semana antes”.

De esta manera, todo apunta a que el Gobierno de Pekín no le importaría ralentizar el crecimiento para el próximo año con el objetivo de controlar la inflación. Esta medida provocaría una revalorización de la moneda china, el yuán, que ya fue solicitado por Estados Unidos y Europa en lo que se llamó la 'guerra de divisas'.

¿Qué pasa si se revaloriza el yuán?

Para estas dos regiones, China mantenía artificialmente infravalorado su moneda, lo que favorecía sueldos y precios más bajos y, por ende las exportaciones. En este sentido, dentro de la Unión Europea, Alemania era de los países más perjudicados. Además, la escalada de precios de las materias primas es un punto más que apoya el cambio en la política monetaria del país.

En este sentido, los analistas de Morgan Stanley prevén que el yuán se revalorice entre un 2% y un 3% frente al dólar este año gracias a la subida de tipos y a la política de cambio más flexible.

Por su parte, según el análisis mensual de divisas que realiza Saxo Bank, comentan que que China está lidiando con niveles de inflación problemáticos derivados de su burbuja inmobiliaria y con entradas de dinero caliente agravadas por su indeseable vinculación al dólar estadounidense y los efectos de una política monetaria de la Reserva excesivamente laxa.

A lo que hay que añadir, según Saxo Bank, que “la demanda externa no crece al ritmo necesario como para permitir fuertes subidas de precios y los consumidores nacionales corren el riesgo de quedarse exprimidos por las subidas de los precios de las materias primas y un coste alto del alquiler como consecuencia de la burbuja inmobiliaria”.

Esta reducción del margen de empresas y consumidores conllevará unos índices de crecimiento cada vez más bajos con cada subida de la inflación de costes y cada vuelta de tuerca del crédito.

En este sentido, los analistas del banco danés se preguntan si  ¿Se moverá China en 2011 con mayor decisión para evitar el riesgo de inflación mediante la ralentización de los mercados de crédito, del crecimiento económico y de la sobreinversión en proyectos inmobiliarios?

En este sentido, los problemas a los que se enfrentan China y otros países emergentes  como Corea y Brasil son las grandes entradas de capital.

La peor sequía en 50 años amenaza la economía china

China sufre la peor sequía de los últimos 50 años. El norte, el centro y el este del país viven una situación dramática: los cultivos están amenazados y con ellos la economía de millones de campesinos para este año.

Eso sin contar las 250.000 personas que se han quedado ya sin acceso a agua potable y que dependen del abastecimiento de camiones de bomberos. La cifra, según el gobierno, podría ascender en breve a las 300.000.

Según estimaciones oficiales, hasta 2,2 millones de personas podrían padecer en las próximas semanas cortes de agua corriente, empezando por las grandes ciudades. Todo debido a un descenso de las lluvias de entre un 20% y un 90% este año respecto del mismo período de 2010. Lo peor es que las previsiones tampoco apuntan precipitaciones en las próximas semanas. De hecho, la Administración de Meteorología China espera que las condiciones “empeoren en los próximos dos meses” y que sólo empiecen a caer las primeras gotas al inicio de la primavera.

Hasta un 17% de las cosechas de trigo han sido afectadas por la falta de agua.

Especialmente grave es la situación en la provincia de Shandong: 2 millones de hectáreas, o lo que es lo mismo, el 56% de su producción, están a punto de perderse. Ciudades como Jining o Heze, en el sur, están sufriendo la sequía más severa de los últimos 200 años. La capital, Beijing, lleva más de tres meses sin ver una sola gota de agua. “No es normal que no llueva en invierno. Crecí aquí, y siempre he visto caer agua”, explica Li Xiao, una joven pequinesa. No anda mal encaminada: las autoridades aseguran que hacía 22 años que Beijing no llegaba a estas alturas del invierno sin ver caer un solo copo de nieve. 97 días van ya sin precipitaciones, la segunda marca en la historia de la capital desde que hay registros.

Se mire por donde se mire, todo son récords y situaciones excepcionales en el gigante asiático. Tal es así que el gobierno está considerando desviar agua del Río Amarillo hacia el norte del país. La fórmula: trazar un canal de 500 kilómetros de longitud que transferiría hacia el norte unos 300 millones de metros cúbicos. Incluso así, Beijing seguiría necesitando 190 millones de metros cúbicos más al año para saciar sus necesidades, cada vez más exigentes por la explosión demográfica provocada por la inmigración rural.

“El actual modelo de desarrollo no es en absoluto sostenible, y no podremos capear esta crisis si no controlamos el aumento de la población y detenemos la expansión de las ciudades”, advirtió Wang Jian, experto en recursos hídricos, al Diario del Pueblo, vocero del Partido Comunista.

Años bombeando agua sin descanso, incluyendo reservas estratégicas en el subsuelo, han disminuido el caudal de agua en la capital hasta 1,2 metros por año desde 1999, apuntó Cheng Jing, director de la autoridad local. A eso se suman retrasos en proyectos sobre el río Han, afluente del Yangtsé.

El mismo primer ministro, Wen Jiabao, advirtió del potencial desastre de esta sequía. No es sólo que cientos de millones de chinos dependan de las cosechas para subsistir, t ambién es crucial una buena producción para mantener la carne, el grano y los vegetales a un precio asequible para la gran mayoría de la población, especialmente la clase baja.

De hecho, la sequía es en parte responsable de la fuerte inflación que sufre el país , que en el último trimestre se situó en un 4,6%. Los alimentos experimentaron una suba incluso mayor en 2010, un 7,2%, y los analistas esperan que alcancen hasta un 15% en la primera mitad de este año, lo que supondría un grave problema para la estabilidad de la segunda economía del planeta.