jueves, 3 de marzo de 2011

Los secretos de cómo China se convirtió en la segunda economía del mundo


El gigante asiático empezó a cometer medidas ya a finales de los 70, pero su gran metamorfosis se produjo a partir de 1990. Desde entonces, China ha pasado de tener una economía eminentemente agrícola a que la industria sea el sector que más aporta al PIB. Un proceso de cambio que ha ido acompañado, además, de la liberalización económica y la extensión de la propiedad privada en detrimento de la pública.
¿Cuáles han sido las fuentes de riqueza de China? Como es bien sabido, esta evolución no ha estado acompañada por una revolución tecnológica (la inversión en capital TIC todavía representa sólo un 0,5 puntos del PIB. Pero en contra de lo que muchos piensan y la fama de currantes que ostentan los chinos, tampoco las horas trabajadas han sido la clave de su despegue. La explosión económica en China ha estado impulsada por la inversión de capital no TIC y la productividad que explican casi el 90% del crecimiento actual.
A estas conclusiones llega un estudio realizado por la Fundación BBVA y el Ivie titulado "Las fuentes del crecimiento económico en Asia", que detalla la trayectoria de crecimiento económico de los países asiáticos desde 1960.
En este camino, China ha logrado desbancar a Japón como la economía más importante de Asia y también arrebatarle su puesto número dos en el ranking mundial. A continuación, un repaso histórico al desarrollo económico de China.
CHINA: ASÍ SE LEVANTÓ EL GIGANTE ASIÁTICO
Década de los 70
La historia de éxito que protagoniza hoy la economía china empezó en los años 70 con una serie de reformas pro mercado tras la muerte de Mao.
Las primeras medidas afectaron a la agricultura, el sector más importante por aquel entonces. En 1978, se desarrolló la descolectivización de la tierra y la implantación del sistema de responsabilidad familiar, que permitía retener beneficios, junto al apoyo público destinado a extender las tecnologías en este sector, hicieron posible la mejora de la productividad agrícola.
La liberalización en China fue muy especial porque se basaba en un sistema de precios dual. Es decir, una parte de la producción estaba sometida a cuotas y precios fijos controlados por el Estado y el resto se regía por el mercado. La liberalización fue ampliándose poco a poco y ya a mediados de los 90 la mayor parte de la producción se regía por el mercado.
Final de los 80
A finales de los años 80 y principios de los 90, el lanzamiento de la Estrategia de Desarrollo Costero favoreció la creación de núcleos industriales exportadores, en los que se ofrecían ventajas a los inversores extranjeros con el fin de facilitar la transferencia tecnológica. Esta iniciativa se extendió después a otras regiones del país.
En los 90 pisa el acelerador
Esta etapa comienza con la apertura de la Bolsa de Shanghái, un hito que precede a un periodo clave para China, ya que se profundiza en la reestructuración y privatización de las empresas estatales y comienza a ganar peso en Asia y en el mundo.
Entre 1990 y 1997 China creció un 10% de media anual, muy por encima del resto de países asiáticos. Este rendimiento se sustentó principalmente en dos pilares: la intensa acumulación de capital que explicó un tercio del crecimiento y la mejora de la productividad que impulsó la mitad del auge.
El ejercicio 1998 supuso un parón en el dinamismo de la economía china por el impacto de la crisis asiática, pero a partir de 1999 se retomó la senda del crecimiento.
1999-2010: China lidera el crecimiento y se convierte en el gigante
En este periodo la economía china creció un 9,3% de media anual. Y sus bazas fueron a ser similares a las de la etapa anterior: la inversión de capital y la mejora de la productividad (un 4,1% anual).
La mejoría en la eficiencia con la que China utilizó los recursos de su economía "se relacionaría con la reasignación del trabajo desde la agricultura a la industria, así como desde el sector público al privado.
Los últimos datos publicados por la Asia Productivity Organization muestran este giro. En 1980, la producción agrícola representaba un 36,2% de la producción total, y en este sector trabajaba un 67,9% de la población ocupada. En 2007, en cambio, el peso de la agricultura en el PIB había caído al 10% y representaba el 41% del empleo. La industria pasó a ser el sector económico más importante en términos de PIB (el 49,2%).
Todos estos pasos llevaron a China a que su PIB pasará de representar el 16,7% del total del PIB de Asia en 1990 a suponer el 39,9% en 2009. Un ascenso que ha tenido un claro perdedor: Japón. De hecho, como ya hemos mencionado, la economía china superó a la japonesa en 2010 y se alzó como la segunda mayor economía del mundo, sólo superada por EEUU.
Ahora sólo queda ver cómo continúa esta historia de fulgurante crecimiento. Un proverbio chino dice: "Si quieres un año de prosperidad, cultiva granos; si quieres diez años de prosperidad, cultiva árboles; si quieres cien años de prosperidad, cultiva gente". De momento, es el país más poblado de la tierra con más de 1.300 millones de ciudadanos.

China se convierte en la segunda economía del planeta tras superar a Japón


China se ha convertido oficialmente en la segunda mayor economía mundial, solamente por detrás de Estados Unidos (EEUU), después de que el Gobierno de Japón haya anunciado que el PIB nipón aumentó un 3,9% anual en 2010, hasta un valor de 479,2 billones de yenes (4,2 billones de euros), frente a los 39,79 billones de yuanes (4,47 billones de euros) de la economía china.

En concreto, la economía japonesa registró una contracción de tres décimas entre octubre y diciembre respecto a los tres meses anteriores y un descenso interanual del 1,1%.

De este modo, Japón se ha convertido en la peor entre las grandes economías, ya que EEUU creció un 3,2% en el mismo periodo y China un 9,8%.

"EXPANSIÓN CONTINUADA"

Por otra parte, el índice compuesto de indicadores líderes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) correspondiente al pasado mes de diciembre sugiere una "expansión continuada" de las economías que componen el denominado 'Club de los países ricos'.

En concreto, la organización con sede en París destaca que los indicadores de Alemania (105 puntos), Japón (103,9 puntos) y EEUU (102,5 puntos) sugieren una expansión "relativamente robusta", mientras que en el caso de Canadá (101,7 puntos), Francia (102,3 puntos) y Reino Unido (102,3 puntos) apuntan a una "moderada" expansión.

No obstante, en el caso de Italia, el índice compuesto de indicadores líderes se situó en diciembre en 102,3 puntos, frente a los 102,4 puntos del mes anterior, lo que según la OCDE sugiere signos de "desaceleración".

En el caso de España, el indicador compuesto se situó en diciembre en 102,57 enteros, lo que representa un retroceso de 0,08 puntos respecto al mes anterior, acumulando así su octavo descenso mensual consecutivo.

Aumento en industria automotriz podría dañar economía china


Según un funcionario del gobierno de China se debe frenar la capacidad excesiva del sector

BEIJING, CHINA (05/SEP/2010).- El crecimiento sin restricciones de la industria automovilística en China puede perjudicar la economía nacional y por ello se debe frenar la capacidad excesiva del sector, sentenció un funcionario del Gobierno chino, en unas declaraciones recogidas por la agencia oficial Xinhua.

A pesar de que el gigante asiático se convirtió el año pasado en el mayor mercado automovilístico mundial, superando a EU, con unas ventas de 13.64 millones de automóviles, "la capacidad planeada para el año 2015 excederá de lejos la demanda del país", dijo Chen Bin, miembro de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma Nacional.

Según Chen, "los treinta principales fabricantes de coches de China alcanzaron a finales del año pasado una capacidad de producción de 13,59 millones de vehículos, y la cifra para el 2015 se situará entorno a los 31.24 millones, lo que excederá en gran parte la demanda".

Además, señaló que "los gobiernos locales impulsados por los ingresos y los beneficios económicos han estado haciendo a ciegas esfuerzos por abrir nuevas fábricas y ampliar la capacidad".

Por ello, Chen pidió a las autoridades locales que se deje de presionar a los fabricantes para incrementar la producción y que se ponga fin a las políticas favorables de impuestos de las que disfrutan ciertas empresas.

Chen agregó que los gobiernos deben supervisar mejor los datos de eficiencia industrial para llevar a cabo una distribución razonable de recursos.

Los fabricantes se beneficiaron de los subsidios anunciados en junio por Pekín para la adquisición de vehículos de pequeño tamaño, con motores reducidos y eficientes energéticamente.

El Gobierno chino subvenciona con tres mil yuanes (440 dólares) la compra de automóviles con un motor de menos de mil 600 centímetros cúbicos y reduce el impuesto de este tipo de vehículos al 7.5 por ciento, en vez del 10 por ciento habitual.

Asimismo, los compradores de vehículos eléctricos en las grandes ciudades chinas pueden recibir ayudas de hasta 60 mil yuanes (ocho mil 800 dólares).

De acuerdo con el Centro de Investigación y Tecnología de la Automoción de China (CATRC, sus siglas en inglés), las ventas de vehículos en el gigante asiático ascendieron a 1.21 millones de unidades durante el mes de agosto, lo que supone un crecimiento del 55.7 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado.

Economía china crecería 9% anual en los próximos cinco años


El crecimiento económico del país asiático tuvo un avance de 10,3% en 2010, cerrando una década en donde el incremento promedio fue superior al 10,5% anual.

La economía china tiene el potencial de crecer a 9% anual en los próximos cinco años, a pesar de las preocupaciones por la escasez de trabajadores, dijo hoy un académico asesor del banco central.

La economía china creció un 10,3% el año pasado, cerrando una década donde el crecimiento promedio fue superior al 10,5% anual. Con la expansión de la fuerza de trabajo creciendo más lentamente y disminuyendo la necesidad de inversión intensiva de capital, los economistas plantean que la tasa de crecimiento del país asiático podría comenzar a caer.

Sin embargo, Li Daokui, asesor del banco central en el Comité de Política Monetaria del banco central de China, dijo que la oferta de mano de obra se mantendrá amplia. También consideró que el Gobierno podría reducir los impuestos para aumentar los ingresos de los hogares, ayudando de esta forma a estimular el consumo interno.

Agregó que China subiría los precios de los recursos naturales para asegurarse de que las empresas se tomen más en serio el cuidado del medioambiente, haciendo que el desarrollo económico sea más sustentable.

“Los ajustes de los precios serán utilizados de forma más frecuente para ahorrar energía y disminuir las emisiones”, dijo Li en una conferencia.

Li además afirmó que China era un beneficiario claro del actual sistema monetario global y que el país sería perjudicado ante un eventual desplome del dólar, porque buena parte de los US$2,85 billones en las reservas del país están invertidos en activos estadounidenses.

China, la segunda economía mundial


PEKIN.- Luego de tres décadas de imponente crecimiento, China superó a Japón como la segunda economía del mundo, la prueba que confirma que el país comunista se ha consolidado definitivamente como una gran potencia que está replanteando el equilibrio comercial, político y militar del planeta.
Los analistas ahora están intentado pronosticar cuándo logrará desplazar a Estados Unidos, la mayor potencia global, algo que, según el Banco Mundial, podría suceder en menos de una década.
El gobierno japonés reconoció ayer que el Producto Bruto Interno (PBI) nominal de China fue superior al de Japón en el segundo trimestre (abril-junio) de 2010: 1,337 billones de dólares contra 1,288 billones de dólares, respectivamente.
Hace una década, China era la séptima economía mundial, pero el gran desarrollo del país asiático permitió que, desde 2001, creciera un 261% acumulado, mientras que Japón avanzó sólo un 5% en ese período, según cifras del Banco Mundial.
"Esto significa que el mundo le prestará más atención a China, especialmente en momentos en que la mayoría de los países occidentales están atrapados en problemas de deuda", dijo el economista Lu Zhengwei, del Banco Industrial de Shanghai.
China desbancó a Japón después de haber superado en los últimos años a Alemania, Francia y Gran Bretaña, gracias a tres décadas de un vertiginoso crecimiento que ha cambiado dramáticamente el lugar que ocupa el gigante asiático en el mundo.
Las empresas estatales chinas han invertido miles de millones de dólares en minas y en campos petroleros desde América latina hasta Irak. Además, la presión del gobierno de Pekín ha ayudado a las economías emergentes a alzar su voz en el Banco Mundial y en otras instituciones globales.
A nivel humano, el crecimiento de China sacó a millones de personas de la pobreza y envió una avalancha de estudiantes y turistas a Occidente.
Sin embargo, el crecimiento trajo aparejado grandes contradicciones. La desigualdad entre la elite que se ha beneficiado con el auge económico y la mayoría pobre del país es tan extrema que el ingreso promedio de la población está entre los más bajos del mundo.
En contraste, los japoneses se cuentan entre los más ricos, con un PBI per cápita de 37.800 de dólares en 2009, frente a los 3600 de China.
No obstante, en conjunto, la economía China es una aplanadora: emplea la mitad del hierro mundial y más del 40% del acero, aluminio y carbón. El año pasado, superó a Estados Unidos como el mayor productor mundial de automóviles, y a Alemania como el mayor exportador. Además, es uno de los mayores importadores mundiales de petróleo y gas, y el mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero.
"Llegamos al punto en el que China está superando a Estados Unidos para convertirse en el motor del crecimiento del consumo", dijo Amar Gill, investigador de CLSA Asia-Pacific Markets.
China podría alcanzar a Estados Unidos en 2020, según un pronóstico que hizo el Banco Mundial en junio pasado.
Con una población diez veces mayor que la japonesa, se esperaba que China superara a Japón como segunda economía del planeta. Pero la crisis global y el estancamiento de Japón aceleraron los tiempos.
El Fondo Monetario Internacional pronostica para 2010 un crecimiento del 10,5% de la economía china, mientras que datos publicados ayer revelaron que en el último trimestre Japón apenas creció el 0,4 por ciento.
Deuda estadounidense
Por otra parte, las cifras sobre los tenedores extranjeros de deuda pública estadounidense publicadas ayer por el Departamento del Tesoro confirmaron una tendencia inquietante para la Casa Blanca: el descenso de las compras de China, primer acreedor de Estados Unidos.
China (excluyendo Hong Kong) detentaba en junio 843.700 millones de dólares de bonos del Tesoro, es decir 2,8% menos que en mayo, la cifra más baja desde junio de 2009, cuando el Tesoro comenzó a elaborar esta estadística.
"Las ventas de bonos del Tesoro por parte de los chinos recuerdan el poder que tiene este país para fijar su propia política cambiaria en oposición a los intereses estadounidenses", estimaron los analistas de Econoday.
En junio se produjo una clara inflexión en las relaciones económicas entre China y Estados Unidos: Pekín nunca amenazó abiertamente con vender en masa la deuda estadounidense y vulnerar el edificio de la deuda pública sobre el que reposa la política económica de Barack Obama. Pero cada declaración proveniente de Pekín sobre la gestión de sus colosales reservas de divisas extranjeras (más de 2,4 billones de dólares) hace temblar a Occidente.

miércoles, 2 de febrero de 2011

La economía china marca el paso de la diplomacia en Asia

El peso diplomático y económico de China ha adquirido una dimensión especial en Asia en los últimos años. El ascenso del país más poblado del mundo ha llevado emparejado una creciente presencia en esta región marcada durante décadas por la hegemonía estadounidense y la potencia económica japonesa. Las relaciones con los vecinos son siempre importantes, especialmente si estos poseen esenciales materias primas o pueden suponer una vía de salida a otras zonas del mundo.

No siempre fue así. Entre las décadas de 1950 y 1970, China mantuvo una relación de confrontación con los países del sureste asiático. La situación comenzó a cambiar a principios de los años ochenta, con la puesta en marcha progresiva de tres iniciativas: el proceso de apertura y reforma (diciembre de 1978), la política de buena vecindad (1990) y la estrategia "ser global" (2002), destinada a impulsar las inversiones y la presencia de empresas chinas en el exterior.

Desde entonces, han aumentado de forma rápida el intercambio de visitas de funcionarios de alto nivel, el comercio y las inversiones, el turismo y las relaciones con la ASEAN (siglas en inglés de Asociación de Naciones del Sureste Asiático, 10 países entre los cuales no están China, Japón ni Corea del Sur). En paralelo, Pekín ha incrementado su presencia en Asia central, ante la falta de iniciativa de Rusia y Estados Unidos.

La inversión directa extranjera china en la ASEAN es un buen indicador. Ha crecido sustancialmente en la última década, hasta alcanzar 2.800 millones de dólares en 2009 (casi 2.100 millones de euros), según Naciones Unidas, a medida que lo ha hecho la inversión entre los propios países de la zona, en detrimento de la realizada por Estados Unidos y Japón. La creación, en enero del año pasado, del Área del Libre Comercio ASEAN-China, que agrupa a 1.900 millones de personas y un PIB de unos seis billones de dólares, reforzará aún más la integración económica regional. Gracias al acuerdo, el comercio entre China y la ASEAN aumentó un 37,5% en 2010, hasta alcanzar los 293.000 millones de dólares.

Empresas chinas de los sectores del automóvil y el textil han desplazado parte de su producción a lugares como Camboya en busca de mano de obra barata, y el Banco Industrial y Comercial de China ha comprado entidades en Indonesia y Tailandia, en parte para dar servicio a los inversores chinos en el exterior.

Pekín se ha convertido en una fuente importante de capital y tecnología para las naciones vecinas menos desarrolladas, a menudo para dar salida a sus propias mercancías y lograr acceso a materias primas. Ha construido y financiado puertos, carreteras, presas, minas y oleoductos, así como líneas ferroviarias desde el sur de China, a través de Myanmar, para llegar a Laos, Tailandia, Singapur, Bangladesh e India.

Según el Banco Mundial, las economías en desarrollo de la región Asia-Pacífico crecerán este año una media del 8%, gracias al 8,7% que prevé aumentará el PIB chino. Las cifras son inferiores al 9,3% y el 10%, respectivamente, logrados el año pasado, pero la fuerte demanda de Pekín de materias primas y otros productos seguirá animando la actividad en sus vecinos asiáticos. Estos ven el ascenso chino, por un lado, como una oportunidad, por las perspectivas comerciales. Por otro, como una amenaza, por su creciente poder militar, que Pekín dice que es "de naturaleza defensiva".

El cambio del equilibrio de poderes causa especial preocupación en Japón, que, según algunos observadores políticos, tendrá que ceder un día a China el testigo de país con más éxito en Asia. Una situación que ha llevado a Tokio a reforzar sus lazos con Washington y a mirar con más intensidad hacia otros países democráticos como India y Australia, y ha impulsado a naciones como Vietnam a incrementar las relaciones políticas y militares con Washington. Todos ellos con el mismo objetivo: compensar el ascenso chino sin por ello renunciar a los intercambios con Pekín.

Crisis alimentaria, en puerta: CNC


México, 2 de febrero.- La Confederación Nacional Campesina (CNC) advirtió que en México la crisis alimentaria está en puerta y consideró que nuestro país no está preparado para ello, pues hay falta de inventarios internacionales de granos que afecta al mercado nacional.
Gerardo Sánchez, presidente de ese organismo, señaló que debido a que México no tiene la capacidad de producir sus alimentos y a que es gran importador de granos y otros insumos agropecuarios, está “en la entrada” de una crisis alimentaria.
En entrevista, comentó que el país ni siquiera cumple con las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para satisfacer su demanda de granos y alimentos, lo cual lo coloca en un escenario vulnerable ante su déficit productivo.
El también diputado priista apuntó que países como Estados Unidos, China, India o Rusia están cerrando sus fronteras para blindar su economía, ante la escalada de precios en el mundo; sin embargo, acusó que en México no existe una política que proteja tanto al productor como al consumidor.
Ante ese escenario, “nosotros estamos privilegiando a los productores de autoconsumo para incorporarlos al desarrollo en el presupuesto, para que puedan lograr una alimentación adicional y podamos garantizar la soberanía alimentaria”.
Consideró que dada la coyuntura, el gobierno mexicano debe impulsar el seguro agropecuario y, sobre todo, blindar a los productores ante la falta de inventarios en el mundo.
El dirigente de la CNC insistió en que hay un descontento generalizado por el incremento de precios en el país, así como por la falta de reformas estructurales y, “lamentablemente, todo ello es en detrimento del pueblo mexicano”.
No obstante, “estamos en buen tiempo” para tomar medidas necesarias que mejoren los salarios y se frene la escalada de precios, a fin de impulsar al sector primario, se generen más empleos y se detengan fenómenos como la migración.
SE, contra subsidios
En tanto, el secretario de Economía, Bruno Ferrari, minimizó el efecto de los incrementos de precios en alimentos y los combustibles.
Defendió las alzas en los combustibles y dijo que mantener los subsidios haría daño a la economía, porque evitan el crecimiento de las empresas.
Al término de la firma de un convenio con Siemens, señaló que pese a los aumentos mensuales programados en el costo de las gasolinas y el diesel, la inflación en la primera quincena de enero fue de las más bajas de los últimos 20 años (0.17 por ciento), por lo que no funcionaría “volver a los esquemas (de subsidios) del pasado que hicieron tanto daño a nuestra economía”.
Respecto al precio de la tortilla, admitió que algunas tortillerías han aplicado un aumento, aunque es mínimo, y agregó que continuarán las visitas de verificadores de Profeco.
Por su parte, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) señaló que durante 2010 las exportaciones agroalimentarias sumaron alrededor de 17 millones de dólares.
Francisco Mayorga, titular de esa dependencia, afirmó que los recursos destinados al sector se han cuadruplicado entre 2000 y 2011, mientras que las exportaciones agroalimentarias se duplicaron en la última década.
En 2000, el Programa Especial Concurrente (PEC) tuvo recursos por 74 mil millones de pesos, mientras que para este año ascienden a 294 mil millones.
En exportaciones agroalimentarias, en 2000 se exportaron productos por un valor comercial de ocho mil millones de dólares, en tanto que a noviembre de 2010 se registran, con cifras preliminares, más de 17 mil millones de dólares. (Con información de El Financiero/APB)